Así lo indicó Mariela Farías, madre de la joven Gisela Ríos, quién relató al periodista Juan Quispe del diario Urgente Jujuy, que el episodio comenzó el viernes, cuando su hija acudió al Hospital Materno Infantil por intensos dolores, pero —según sostuvo— fue enviada nuevamente a su domicilio tras indicarle que regresara cuando tuviera mayores contracciones.
Al día siguiente, sábado, la mujer volvió al hospital porque la embarazada comenzó a sufrir un abundante sangrado.
"Mi hija empezó a sangrar y la traje de inmediato al Materno Infantil. Les avisé que estaba perdiendo mucha sangre, pero primero me pidieron el carnet prenatal. Habíamos salido de urgencia y no lo teníamos encima."
La mujer aseguró que, mientras buscaban la documentación, su hija permaneció esperando atención.
Posteriormente fue derivada al sector de Alto Riesgo, donde, según denunció, comenzó a sentirse cada vez peor.
"Mi hija me mandaba mensajes diciéndome: 'Mamá, subí rápido, me siento mal'. No me dejaban entrar, pero igual subí porque sentía que algo estaba pasando."
Según su relato, la joven habría solicitado ayuda al personal de enfermería tras descompensarse y continuar con el sangrado.
"La ayudaron a levantarse para ir al baño y la dejaron sola. Se descompuso, perdió sangre y como pudo volvió a la cama para pedir ayuda nuevamente."
La madre aseguró que recién varias horas después los profesionales constataron que el bebé ya no presentaba latidos.
"Me dijeron que mi nieto había muerto. Yo no podía entender cómo, si cuando ingresó todavía le habían hecho una ecografía y el bebé estaba con vida."
También sostuvo que, de haberse actuado de otra manera, el desenlace podría haber sido distinto.
"Si apenas llegábamos la llevaban directamente al quirófano, hoy estaríamos contando otra historia. Tendríamos a mi nieto con vida y mi hija no habría pasado todo lo que pasó."
Por su parte, Abigaíl Ríos, hermana de la paciente, afirmó que aquella noche recibió un mensaje desesperado.
"Mi hermana me escribió llorando para que subiera. Le pedí al personal de seguridad que me dejara pasar porque ya me imaginaba lo peor."
La joven también recordó que, tras la cesárea, un profesional les informó que el bebé había nacido sin vida.
"Yo no podía entender cómo nos decían eso si el día anterior la habían revisado y nos habían dicho que todo estaba bien."
La familia espera ahora que la investigación judicial permita esclarecer lo sucedido y determinar si existieron responsabilidades en la atención brindada durante esas horas críticas.