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Laura: "Las leyes que generemos, serán de calidad, cuando el ciudadano, las empresas y el estado, convivan en condiciones de reglas estables y orden"
En en Foro Económico del NOA, la diputada Laura Tomé habló acerca de la postura que se debe tomar en Jujuy para empezar a salir de la incertidumbre en la cual se encuentran los ciudadanos, las empresas, los inversores, los que quieren quedarse, los que quieren salir al exterior, los del privado, los del sector público, para poder llevar a Jujuy a una ciudad de orden. En su alocución para el discurso de cierre, ante empresarios, políticos y otros referentes, dijo textualmente, lo siguiente:
"Hay algo que tenemos que definir con claridad desde el inicio: el problema de las provincias argentinas no es la falta de potencial. Es la falta de reglas que permitan convertir ese potencial en desarrollo.
Y eso no es una discusión teórica. Es una definición política.
Durante años discutimos cuánto Estado necesitábamos. Pero evitamos discutir algo más incómodo:
qué tipo de reglas estábamos construyendo.
Y ahí es donde está el verdadero problema.
Porque cuando las reglas son inestables, cuando cambian según la coyuntura, cuando dependen más de la interpretación que de la norma, lo que se genera no es desarrollo.
Se genera incertidumbre.
Y la incertidumbre tiene un efecto concreto: detiene decisiones, frena inversiones y limita el crecimiento.
Por eso, si hay algo que tenemos que ordenar hoy, es esto:
El desarrollo de las provincias no depende de más Estado, sino de mejores reglas.
No es una consigna. Es un principio de funcionamiento.
Y este es el punto donde tenemos que hacer un quiebre.
Durante mucho tiempo operamos bajo una lógica que hoy está agotada:
más regulación para ordenar,
más intervención para corregir,
más estructuras para dar respuesta.
Pero los resultados no acompañaron.
Porque cuando las reglas se multiplican sin claridad, lo que aparece no es orden…
es discrecionalidad.
Y la discrecionalidad es el peor escenario posible para cualquier economía.
Por eso, el desafío que tenemos hoy no es ajustar lo existente. Es cambiar el enfoque.
Y ahí el poder legislativo tiene un rol central.
Tenemos que dejar de medir nuestra tarea por la cantidad de leyes que producimos, y empezar a medirla por la calidad de las condiciones que generamos.
Legislar hoy no es agregar capas, sino es, remover obstáculos.
No es complejizar. Es simplificar.
No es intervenir más. Es intervenir mejor.
Y sobre todo, es dar una señal clara:
que en nuestras provincias las reglas no son negociables, no son temporales, y no dependen del contexto político.
Son estables.
Son previsibles.
Y se sostienen en el tiempo.
Porque hay algo que tenemos que asumir:
el mundo no invierte donde hay más recursos. Invierte donde hay menos incertidumbre.
Y ahí aparece la verdadera discusión.
No es Estado sí o Estado no.
Es:
reglas claras o discrecionalidad.
previsibilidad o incertidumbre.
Ese es el dilema real.
Y ese dilema se vuelve especialmente evidente en el norte argentino.
Porque el NOA hoy no está frente a una oportunidad más. Está frente a una oportunidad histórica.
Minería, energía, recursos estratégicos, integración regional.
Tenemos todo para crecer.
Pero la pregunta es otra:
¿tenemos las condiciones para que eso ocurra?
Porque el potencial no alcanza.
El mundo no invierte en potencial. Invierte en marcos que funcionen.
Y ahí es donde tenemos que ser honestos.
Todavía convivimos con prácticas que nos frenan:
burocracia innecesaria, normativas que se superponen, procesos lentos, y una tendencia a cambiar reglas cuando aparecen tensiones.
Y eso tiene un costo enorme.
Se llama pérdida de confianza.
Y sin confianza, no hay inversión sostenida. Y sin inversión, no hay desarrollo posible.
Por eso, si hay una tarea estratégica para las provincias. Hoy, es esta:
construir confianza institucional.
No desde el discurso. Desde la consistencia.
Consistencia en las reglas. Consistencia en las decisiones. Consistencia en el tiempo.
Ese es el verdadero activo competitivo.
Y eso implica un cambio de paradigma que tenemos que asumir con decisión.
Pasar de un Estado que condiciona,
a un Estado que habilita.
De un Estado que reacciona,
a un Estado que ordena.
De un Estado que compite con el sector privado,
a un Estado que le permite desplegarse.
Ese es el rol que tenemos que construir.
No es un cambio menor. Es un cambio estructural.
Y es también una responsabilidad política.
Porque el desarrollo no se declama. Se construye sobre reglas que funcionan.
Y cuando esas reglas funcionan, pasa algo profundo:
la inversión llega,
el empleo crece,
y las personas dejan de depender del sistema para poder proyectar su vida.
Ese es el verdadero desarrollo.
Y ese es el desafío que tenemos por delante".









