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Pilar, "Pregúntale a tu hijo: cuéntame 3 cosas lindas y 3 malas que te hayan pasado hoy y, yo te contaré las mías"
La reconocida psicóloga chilena Pilar Sordo, especializada en relaciones humanas y dinámicas familiares, volvió a poner el foco en la importancia del diálogo cotidiano entre padres e hijos. En una reciente entrevista, la profesional recordó que muchas veces la comunicación familiar se limita a preguntas superficiales que no permiten conocer realmente lo que viven los niños y adolescentes.
Según explicó Sordo, es frecuente que los padres pregunten a sus hijos al final del día cuestiones como “¿cómo te fue?” o “¿qué hiciste?”, a lo que los chicos suelen responder con frases breves como “bien” o “nada”. Para la especialista, este tipo de intercambio no genera un verdadero espacio de conexión emocional ni permite profundizar en las experiencias diarias de los hijos.
Frente a esta realidad, la psicóloga propuso una dinámica sencilla que puede mejorar significativamente la comunicación en el hogar: pedir a cada integrante de la familia que comparta tres cosas buenas y tres cosas malas que le hayan sucedido durante el día. De esta manera, no solo los niños cuentan sus vivencias, sino que también los padres participan del ejercicio, mostrando sus propias emociones y experiencias.
Sordo remarcó que muchas veces ocurre un fenómeno preocupante dentro de las familias: los padres no saben realmente qué sucede en la vida de sus hijos y, al mismo tiempo, los hijos desconocen gran parte de la realidad emocional de sus padres.
“La comunicación familiar no debería limitarse a preguntas automáticas. Es fundamental generar espacios donde todos puedan expresar lo que sienten y lo que les ocurre”, ha señalado la psicóloga en distintas conferencias y entrevistas sobre educación emocional.
En esa línea, la especialista también destacó la importancia de que los niños puedan conocer más sobre la vida de sus padres, incluso visitando o entendiendo el lugar donde trabajan. Esto —según explicó— permite fortalecer la empatía, el respeto y la comprensión mutua dentro del núcleo familiar.
Además, compartir emociones y experiencias cotidianas ayuda a que los hijos comprendan que los adultos también atraviesan días difíciles, momentos de tristeza o situaciones de alegría, algo que contribuye a desarrollar inteligencia emocional y sensibilidad.
Otro de los beneficios de este tipo de diálogo es que puede convertirse en una herramienta clave para detectar a tiempo posibles problemas que atraviesan los niños o adolescentes, como conflictos escolares, situaciones de bullying, ansiedad o tristeza.
“En esa comunicación cotidiana se pueden descubrir señales importantes. A veces los padres logran ver, a través de la mirada de sus hijos, situaciones que no habían percibido”, subrayó Sordo.
La psicóloga ha insistido en que la comunicación emocional dentro de la familia es uno de los pilares del desarrollo saludable de los niños, ya que fortalece la confianza, mejora la convivencia y crea un espacio seguro para expresar sentimientos.
En un contexto donde muchas familias enfrentan rutinas aceleradas y poco tiempo de diálogo, la propuesta de Pilar Sordo busca recuperar algo esencial: la conversación profunda y consciente entre padres e hijos.
Por periodista Juan Quispe del diario digital Urgente Jujuy









