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Vuelven las paritarias y también la frase más temida: “la provincia no tiene recursos”
Uno de los grandes interrogantes que vuelve a instalarse entre los empleados estatales jujeños es si las próximas paritarias traerán finalmente una mejora salarial real o si, una vez más, los aumentos llegarán “en cómodas cuotas” logrando así seguir haciendo maratones olímpicas con el bolsillo.
El Gobierno provincial volvió a convocar a reuniones paritarias y comenzó con distintos sectores gremiales. Los encuentros, previstos para este martes y miércoles, incluirán a sindicatos docentes de nivel medio y superior, nivel inicial y primario, además de representantes de ATSA, SOEMFA, UPCN, ATE, SEOM, sindicatos municipales del interior, APUAP, APOC, APL y Luz y Fuerza. En paralelo, SITRAVIP deberá negociar con el directorio de Vialidad.
Como ocurre cada vez que se anuncia una mesa de diálogo, las expectativas arrancan altas… y terminan más ajustadas que sueldo de fin de mes. Muchos trabajadores ya conocen el ritual de memoria: el gremio pide un porcentaje acorde a la canasta básica, el Gobierno responde con cara de contador preocupado y aparece la frase más repetida del año: “no hay plata”.
Lo curioso, señalan algunos afiliados entre la resignación y el humor, es que la plata pareciera ser un ser mitológico. No aparece para mejorar salarios, pero sí para que sigan naciendo cargos políticos como si fueran conejos mágicos en año electoral. Y mientras tanto, las regalías mineras siguen siendo una especie de misterio jujeño digno de documental: todos hablan de millones, pero pocos saben realmente cuánto entra, cuánto queda y en qué se usa.
A eso se suma otro tema que genera malestar en distintos sectores: las empresas del Estado. Muchos trabajadores cuestionan la falta de transparencia respecto a cuánto generan, cuánto gastan o cuán endeudada está realmente la provincia. “Nos dicen que hay crecimiento, litio, inversiones y desarrollo, pero cuando llega la paritaria parece que la provincia estuviera vendiendo rifas para pagar la luz”, ironizó un trabajador estatal.
Si bien distintos sectores reconocen que Jujuy tiene una estructura donde el empleo público ocupa un rol central en la economía provincial, que en realidad debería ser ocupado por el sector privado, también sostienen que una mejora salarial impactaría directamente en el comercio y en el consumo interno. “Cuando al estatal le va un poquito mejor, el almacén vende más, el remis trabaja más y hasta el kiosco respira”, comentan algunos gremialistas.
Sin embargo, puertas adentro de varios sindicatos, reina más la cautela que el entusiasmo. Muchos descreen que el Gobierno avance con propuestas realmente superadoras y algunos ya imaginan el clásico “bono de mitad de año” como salvavidas emocional para intentar calmar las aguas.
Mientras tanto, los gremios prometen insistir, reclamar y volver a la carga, aunque entre los afiliados la sensación parece mezclarse entre la esperanza y esa resignación bien jujeña de escuchar anuncios con una mano en el corazón… y la otra agarrando fuerte la calculadora.
Por Juan Quispe, periodista de Urgente Jujuy









