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La interna del peronismo nacional suma incertidumbre al PJ de Jujuy, que sigue judicializado y sin conducción definitiva
Mientras Cristina Kirchner, Sergio Massa y Axel Kicillof disputan el rumbo del peronismo hacia 2027, el justicialismo jujeño enfrenta su propia crisis entre los sectores de Carolina Moisés y Rubén Rivarola. La intervención judicial, los alineamientos nacionales y la falta de acuerdos podrían condicionar su reorganización electoral.
Por Juan Quispe – Urgente Jujuy | Análisis político
La reorganización del peronismo nacional de cara a las elecciones de 2027 comienza a mostrar movimientos políticos que podrían tener repercusiones en las provincias. Las diferencias entre Cristina Fernández de Kirchner y Axel Kicillof, el papel de Sergio Massa como interlocutor entre distintos sectores y la autonomía que reclaman algunos gobernadores configuran un escenario de incertidumbre para el Partido Justicialista.
En Jujuy, estas discusiones encuentran a un peronismo atravesado por sus propios conflictos. El Partido Justicialista provincial continúa intervenido judicialmente, con su proceso electoral interno suspendido y sin una conducción partidaria definitiva surgida de las urnas.
A la disputa entre los sectores vinculados con la senadora nacional Carolina Moisés y el dirigente Rubén Rivarola se suma otro movimiento político: la decisión de Sergio Massa de impulsar la reorganización del Frente Renovador en Jujuy, con el diputado provincial Juan Manuel Soler como uno de sus principales referentes.
De esta manera, las tensiones nacionales podrían influir en las negociaciones locales, en la construcción de alianzas y en la definición de candidaturas para 2027.
Cristina Kirchner, Massa y Kicillof: una disputa por el futuro del peronismo
El escenario nacional volvió a cobrar protagonismo después de conocerse una reunión entre Cristina Kirchner y Sergio Massa, desarrollada días antes del 17 de octubre, fecha en la que el peronismo conmemoró el Día de la Lealtad.
Según informó Infobae, el encuentro se extendió aproximadamente 40 minutos y estuvo centrado, entre otros asuntos, en el escenario político y en la posibilidad de que el Gobierno nacional avance con la suspensión de las elecciones primarias abiertas, simultáneas y obligatorias (PASO).
La reunión confirmó la continuidad del diálogo político entre ambos dirigentes, aunque no implicó un acuerdo sobre candidaturas presidenciales.
En paralelo, persisten las diferencias entre Cristina Kirchner y el gobernador bonaerense Axel Kicillof, quien busca consolidar su liderazgo y proyectar una construcción política nacional.
Massa, por su parte, mantiene vínculos con ambos espacios y aparece como uno de los dirigentes interesados en evitar que las disputas internas debiliten las posibilidades electorales del peronismo.
La principal dificultad radica en que los sectores coinciden en la necesidad de construir una alternativa frente al presidente Javier Milei, pero todavía no logran establecer una conducción política compartida.
En este contexto, la discusión sobre las PASO adquiere importancia porque representa una posible herramienta para ordenar candidaturas sin provocar una fragmentación electoral.
Sin embargo, las elecciones primarias tampoco garantizan por sí mismas la unidad de un espacio político atravesado por diferencias de liderazgo y estrategia.
Jujuy: una interna judicializada y dos sectores enfrentados
Mientras el peronismo nacional discute su futuro, el Partido Justicialista de Jujuy continúa condicionado por resoluciones judiciales que impiden concluir su proceso de normalización institucional.
El juez federal Esteban Hansen resolvió, el pasado 5 de octubre, prorrogar por otros 60 días la intervención judicial del partido y ratificar a Federico Prieto como interventor.
La decisión se fundamentó en que el proceso electoral interno permanece suspendido y existen actuaciones pendientes de resolución ante la Cámara Nacional Electoral.
El conflicto enfrenta principalmente a dos sectores.
Por un lado, Generación Valiente, espacio referenciado en la senadora nacional Carolina Moisés, que impulsó la candidatura de Carlos De Aparici para presidir el PJ provincial.
Por otro, la Lista Celeste y Blanca, vinculada con Rubén Rivarola, cuya exclusión del proceso electoral por parte de la Junta Electoral partidaria derivó en presentaciones judiciales.
La intervención de la Justicia frenó el cronograma electoral y dejó pendiente la definición sobre las condiciones en las que podrá resolverse la disputa.
En consecuencia, el justicialismo jujeño enfrenta una dificultad adicional: además de discutir su estrategia para las elecciones de 2027, necesita resolver quién ejercerá formalmente la conducción partidaria.
Carolina Moisés y la construcción de un peronismo con mayor protagonismo regional
Dentro del escenario provincial, Carolina Moisés viene desarrollando una construcción política que busca proyectarse más allá de la estructura tradicional del PJ jujeño.
La senadora mantiene vínculos con dirigentes del norte argentino, entre ellos el gobernador de Salta, Gustavo Sáenz, en un contexto donde distintos referentes provinciales plantean la necesidad de tener mayor protagonismo en las decisiones nacionales.
Esta estrategia adquiere relevancia frente a otra discusión que atraviesa al peronismo: el grado de autonomía que deben conservar las provincias respecto de las conducciones políticas de Buenos Aires.
El caso del gobernador tucumano Osvaldo Jaldo refleja parte de ese debate.
Durante las actividades por el Día de la Lealtad, Jaldo reivindicó la autonomía de Tucumán y defendió la posibilidad de establecer acuerdos políticos en función de los intereses provinciales.
Su posición genera cuestionamientos desde sectores del kirchnerismo, especialmente por el acompañamiento que legisladores vinculados con su espacio han brindado a determinadas iniciativas del Gobierno nacional.
Aunque los escenarios de Jujuy y Tucumán presentan diferencias, ambos permiten observar una discusión que podría adquirir mayor protagonismo hacia 2027: qué peso tendrán los gobernadores y los dirigentes provinciales en la reorganización del peronismo nacional.
En el caso jujeño, todavía resta conocer cómo se traducirán esas relaciones regionales en acuerdos electorales concretos.
Rubén Rivarola y los sectores que disputan la conducción del PJ
La otra expresión central de la interna provincial está vinculada con Rubén Rivarola y la Lista Celeste y Blanca.
En ese espacio confluyen dirigentes provenientes de diferentes sectores del justicialismo jujeño, entre ellos referentes relacionados con La Cámpora y estructuras políticas tradicionales del partido.
La disputa con Generación Valiente no se limita a una discusión administrativa sobre la oficialización de candidaturas.
También expresa diferencias sobre quién debe conducir el partido, cómo se deben organizar las representaciones internas y qué estrategia política necesita el justicialismo para recuperar competitividad electoral.
En ese escenario, las definiciones nacionales podrían convertirse en un factor adicional de negociación.
No obstante, sería apresurado afirmar que los sectores enfrentados en Jujuy reproducen exactamente la disputa entre Cristina Kirchner y Axel Kicillof.
Los conflictos provinciales tienen antecedentes, protagonistas e intereses propios que no pueden explicarse únicamente por los alineamientos nacionales.
Sergio Massa también mueve sus fichas en Jujuy: el papel de Juan Manuel Soler
Otro elemento que debe incorporarse al análisis es la reorganización del Frente Renovador en la provincia.
A comienzos de octubre, el diputado provincial Juan Manuel Soler mantuvo un encuentro con Sergio Massa y asumió la tarea de impulsar el armado político de ese espacio en Jujuy.
El legislador manifestó su intención de fortalecer al Frente Renovador mediante propuestas vinculadas con el trabajo, la producción y la capacitación laboral.
Su aparición introduce una variable en un escenario que hasta ahora estuvo dominado principalmente por las diferencias entre Moisés y Rivarola.
Soler ya había expresado públicamente que no se sentía representado por ninguna de las dos listas que disputaban la conducción del PJ y que su sector evaluaría cómo participar en las elecciones de 2027.
Con el respaldo político de Massa, el Frente Renovador podría intentar convertirse en un espacio de articulación entre sectores del peronismo o desarrollar una construcción electoral propia.
Sin embargo, todavía no existen definiciones públicas suficientes para establecer cuál será su papel definitivo en una eventual negociación provincial.
El movimiento también adquiere importancia por la relación que Massa mantiene con Cristina Kirchner y por su posición frente a las aspiraciones nacionales de Kicillof.
De este modo, Soler podría convertirse en uno de los interlocutores locales de las discusiones que se desarrollan a nivel nacional.
Martín Fellner también planteó la necesidad de unidad
La preocupación por la fragmentación del peronismo jujeño no se limita a los sectores que disputan formalmente la conducción partidaria.
En una entrevista realizada por Urgente Jujuy, el diputado provincial Martín Fellner reconoció las dificultades internas del justicialismo y consideró necesario avanzar hacia una construcción política que permita fortalecer al espacio.
El legislador sostuvo que la existencia de diferentes dirigentes y aspiraciones puede resultar positiva, siempre que posteriormente exista capacidad para alcanzar acuerdos.
“Entre todos tenemos que saber elegir los mejores dirigentes para poder afrontar un proceso. Dios quiera que sea de unidad y un peronismo fortalecido, que es lo que venimos necesitando desde hace mucho tiempo”, expresó.
Sus declaraciones reflejan una preocupación que atraviesa a distintos sectores del justicialismo provincial: la necesidad de evitar que las disputas internas terminen debilitando las posibilidades electorales del partido.
¿La interna nacional puede condicionar las candidaturas de 2027 en Jujuy?
La respuesta dependerá de cómo evolucione la reorganización del peronismo en los próximos meses.
Si Cristina Kirchner, Massa y Kicillof logran construir un acuerdo nacional, ese entendimiento podría generar incentivos para que los sectores provinciales busquen mecanismos de unidad.
Por el contrario, si las diferencias nacionales se profundizan, los dirigentes jujeños podrían encontrar mayores dificultades para establecer una estrategia compartida.
También existe otra posibilidad: que las distintas expresiones del peronismo provincial prioricen acuerdos locales independientemente de las disputas por la candidatura presidencial.
En cualquiera de estos escenarios, el factor judicial seguirá siendo determinante.
Mientras no exista una resolución definitiva sobre la interna partidaria, la capacidad del PJ para organizar su estructura y definir una estrategia electoral continuará condicionada.
¿Quién podría beneficiarse de un peronismo dividido?
La falta de unidad del justicialismo también tiene consecuencias para el resto del escenario político provincial.
El oficialismo encabezado por el gobernador Carlos Sadir podría beneficiarse electoralmente si el principal espacio opositor de tradición peronista llega fragmentado a los comicios de 2027.
Por otra parte, La Libertad Avanza también podría encontrar oportunidades para disputar el voto opositor, especialmente entre los ciudadanos que buscan una alternativa a la conducción provincial.
Sin embargo, estos escenarios no representan resultados asegurados.
La competitividad de cada fuerza dependerá de las candidaturas, las alianzas, las propuestas y la evaluación que realice la ciudadanía sobre las gestiones nacional y provincial.
Un peronismo que consiga resolver sus diferencias y construir una propuesta común podría modificar sustancialmente ese escenario.
El desafío del PJ jujeño: resolver su conducción y recuperar protagonismo político
La crisis del Partido Justicialista de Jujuy presenta una particularidad: mientras sus dirigentes discuten la conducción partidaria, otros espacios políticos ya comienzan a proyectar sus estrategias hacia 2027.
La reorganización nacional impulsada por Cristina Kirchner, Sergio Massa y Axel Kicillof podría influir en ese proceso, pero difícilmente resuelva por sí sola los problemas internos del justicialismo provincial.
Carolina Moisés, Rubén Rivarola, Juan Manuel Soler y los demás referentes del peronismo jujeño enfrentan el desafío de definir si podrán construir una alternativa política compartida o si las diferencias terminarán trasladándose al escenario electoral.
Por ahora, la intervención judicial, los desacuerdos partidarios y los distintos proyectos políticos mantienen abierto el interrogante sobre el futuro del PJ.
La pregunta central de cara a 2027 es si el peronismo jujeño logrará reorganizarse para disputar el poder provincial o si continuará concentrando sus esfuerzos en resolver sus propias diferencias internas.
Mientras tanto, los movimientos nacionales podrían agregar nuevas tensiones, pero también abrir oportunidades de negociación para un espacio que necesita recuperar unidad, representación y competitividad electoral.
Por Juan Quispe – Urgente Jujuy | Análisis político








